Intenta utilizar un enjuague bucal antibacteriano (sin alcohol) al menos una vez al día. Puede contribuir a eliminar bacterias y controlar la placa bacteriana.
La diabetes puede afectar a los dientes y encías. Su efecto es mayor cuando los niveles de azúcar en sangre no están bien controlados, lo que dificulta combatir infecciones. Además, aumenta la probabilidad de tener placa bacteriana. Lo que significa un mayor riesgo de sufrir problemas de salud bucodental.
El cúmulo de placa en los dientes puede producir infecciones como la gingivitis e incluso periodontitis.
Gingivitis: Si padeces gingivitis, tu cuerpo tendrá más dificultades para controlar la placa bacteriana.
Periodontitis: cuando no se trata la gingivitis, puede convertirse en periodontitis, que es una fase más agresiva y grave de la enfermedad de las encías. Con el tiempo puede causar la separación entre los dientes y encías, lo que puede debilitar el hueso y dar lugar a la pérdida de los dientes.
Asegúrate de usar tu medidor de glucosa para controlar los niveles de azúcar y proteger tu salud bucodental.
Acude al dentista si detectas: encías enrojecidas, inflamadas, sensibles o si notas que sangran con facilidad.
Si el niño tiene miedo antes de ir al denstita: trata de entender de dónde viene el miedo, quizás el niño ha ido construyendo una imagen del dentista a través de lo que ha oído, visto o leído. Debemos escucharles y tranquilizarles.
Avísale y dile con tiempo de vuestra visita al dentista, explícale quién es el dentista y por qué hay que ir a su consulta. Hablarle con entusiasmo y siempre en positivo es fundamental para que la actitud del niño sea también positiva y receptiva.
Háblale del dentista como un médico amigo que se preocupa por su salud dental.
Durante la espera, el niño puede entretenerse con sus juguetes o se le puede dar de pintar o leer.
Hay que procurar que el pequeño vea con naturalidad las visitas al dentista, para que así no le extrañe el espacio, el instrumental, las instalaciones, etc.
La sensibilidad dental es el dolor intenso y transitorio causado por la exposición de la dentina, que aparece tras el contacto con alimentos o bebidas frías, calientes, ácidas, dulces,etc.
Suele ser causada por:
Un cepillado dental inadecuado (abrasivo).
Comidas y bebidas con ácido que provocan la descalcificación o erosióndel diente.
Recesiones gingivales.
Patologías generales o ciertas situaciones que provocan un medio oral ácido.
Como consecuencias de tratamientos odontológicos.
¿Cómo podemos solucionarlo?
Pautar unos hábitos dietéticos: evitando el consumo de bebidas y alimentos ácidos.
Corrección de malos hábitos: evitar el uso de palillos de madera, bruxismo, etc.
Instrucciones correctas de higiene oral: técnica de cepillado adecuada y usar una pasta dentífrica poco abrasiva.
Quizás pienses que puede resultar atractivo, pero puede ser peligroso.
La boca contiene millones de bacterias, por lo que podría provocar infecciones o hinchazón, además de que podrías ahogarte si una pieza se rompe y la tragas, por no hablar de que desplazan los dientes, etc.
Como ves, pueden ser bonitos, pero tienen su riesgo.
Os dejamos un libro que hemos hecho con mucho cariño y esperamos que disfrutéis. En él podéis encontrar material de interés y actividades para los más pequeños.